jueves, 28 de noviembre de 2013

Dos casos particulares de transgénicos del maíz.
1.    Maíz protegido contra taladros (MON 810)
Utilizando modernas técnicas de biotecnología, Monsanto ha desarrollado la línea de maíz MON 810, a partir de la cual se han derivado las variedades de maíz YieldGard protegidas contra taladros. Estas variedades producen la proteína natural Cry I Ab, de Bacillus thuringiensis (Bt), que las protege de los daños causados por Ostrinia nubilialis, Diatrea grandiosella y las especies deSesamia.
La proteína Cry I Ab, producida en las variedades YielGard se une a receptores específicos en el tubo digestivo de los insectos susceptibles, pero es inocua para los mamíferos y resto de insectos, que carecen de dichos receptores. Así, la proteína Cry I Ab posee una toxicidad selectiva para un grupo específico de lepidópteros, pero es inofensiva para el hombre, el resto de la fauna terrestre y acuática y los insectos auxiliares que ayudan al control de otras plagas.
La seguridad de la proteína Cry I Ab en las variedades de maíz YieldGard ha sido evaluada extensamente. Estas evaluaciones han confirmado que la proteína está presente en muy bajo nivel en el grano y en los alimentos derivados, es rápidamente degradada en fluidos gástricos simulados, carece de similitud con alérgenos conocidos y no muestra efecto negativo sobre los animales, cuando es ingerida en altas cantidades.


Las variedades YieldGard poseen una susceptibilidad a enfermedades y resto de rasgos agronómicos similares a sus respectivas variedades convencionales, de las que se han derivado. En diferentes ensayos se ha podido comprobar que el grano procedente de las variedades YielGard ofrece una mejor calidad, al reducirse el daño por insectos en las mazorcas (una de las principales vías por las que los hongos infectan el grano) y también se ha podido comprobar una reducción en las pérdidas causadas por algunas plagas de almacén. Así mismo, estudios demuestran que la proteína Cri I Ab es segura para el hombre, los animales, los organismos no objeto de la protección y los insectos beneficiosos. Así como que el forraje y grano derivado de las variedades YieldGard es tan seguro y nutritivo como el de sus respectivas variedades convencionales.



2.    Maíz tolerante a glifosato(Roundup Ready)
El glifosato, ingrediente activo del herbicida Roundup, controla las  plantas inhibiendo la enzima 5-enolpiruvilsikimato-3-fosfato sintasa (EPSPS). Esta enzima codifica un paso fundamental en la ruta del ácido sikimico, dentro de la biosínteses de aminoácidos aromáticos. Esto explica porqué el glifosato sólo actúa selectivamente en las plantas y es muy poco tóxico para los mamíferos.
El evento GA 21 del maíz Roundup Ready contiene un gen epsps modificado,procedente del maíz (Zea mays L.). La proteína EPSPS del maíz modificado (mEPSPS) y la EPSPS del maíz de tipo convencional sólo difieren en dos aminoácidos.

Esto significa que la secuencia de esta proteína EPSPS es idéntica en un 99,3% a la que produce el maíz de forma natural. La proteína mEPSPS no se ven afectadas cuando se las trata con glifosato ya que, como la enzima mEPSPS tolerante sigue actuando, la planta puede seguir generando los aminoácidos aromáticos que necesita.
El maíz Roundup Ready se produjo mediante la tecnología de aceleración de partículas, utilizándose un fragmento de ADN lineal que llevaba el gen mepsps.
El uso del maíz Roundup –Ready ofrece las siguientes ventajas:

-      Control de un amplio espectro de malas hierbas.
-      Excelente seguridad para el cultivo, ya que su uso controla las malas yerbas sin dañar el cultivo.
-      Mínimo impacto medioambiental.
-      Control de malas yerbas a un coste adecuado.
-      Un nuevo modo de acción herbicida para el control de malas hierbas de maíz en el período de cultivo.


El maíz Roundup Ready interacciona con el medio ambiente igual que el maíz convencional. Las plantas espontáneas de maíz son poco frecuentes y fáciles de eliminar en los campos de cultivo. Estudios han demostrado que esta variedad transgénica del maíz es equivalente al maíz tradicional en lo que se refiere a la seguridad de los alimentos, los piensos y el medio ambiente.

Contaminación cruzada
A fecha de hoy garantizar la ausencia absoluta y estandarizada de transgénicos en los alimentos resulta casi imposible debido a lo que se conoce técnicamente como: "contaminación cruzada o accidental".Dos son las razones fundamentales: Una, que existen cultivos de plantas transgénicas en muchos países lo que propicia los diversos modos de contaminación y dos, que asegurar esta ausencia total y constante de OGM supondría para los fabricantes un complejo y muy costoso seguimiento de cada producto desde su origen hasta su puesta a la venta, que además tendría que demostrar su eficiencia real en la práctica.

En el cultivo se pueden dar las contaminaciones cruzadas tanto en la siembra como en la cosecha, que se realizan con maquinaria que debe limpiarse a conciencia cuando se pasa de la labor con plantas modificadas genéticamente a la de plantas no modificadas. Otra posibilidad de contaminación es la polinización, que se produce tanto mediante insectos como a través del propio aire. La única forma de reducir la posibilidad de que ocurra esta polinización cruzada entre cultivos transgénicos y no transgénicos es utilizar aislamientos físicos o biológicos: es recomendable, por ejemplo, que entre cultivos que usan OGM y los que no los utilizan exista una distancia superior a 200-400 metros y, por otro lado, que se respete un periodo de más de 4 días de diferencia de floración entre ambos tipos de cultivo.


Además, la contaminación de OGM puede producirse en el transporte de la materia prima hasta la fábrica. El desplazamiento de las semillas se realiza normalmente en grandes depósitos, que deben ser limpiados minuciosamente entre carga y carga (pensemos en los contenedores de barcos de gran tonelaje) para que no se produzcan contaminaciones entre las semillas con OGM y las carentes de ellos. Por último, también puede propiciarse involuntariamente esa contaminación en el procesado de los productos. Algunas empresas elaboran alimentos tanto con materias primas con OGM como sin ellos, empleando diferentes materias primas pero la misma maquinaria. Para evitar el contacto entre materias primas con OGM y sin OGM, deben limpiarse cuidadosamente esas máquinas, prestando especial atención a las tuberías y huecos difíciles.

¿Cómo se crean las plantas genéticamente modificadas?
      Se han desarrollado numerosos métodos para integrar ADN ajeno dentro de células vegetales con la finalidad de transformar o incorporar nuevas características. Los métodos más utilizados en la transformación de los cultivos agrícolas aprobados en la UE están basados en la utilización de vectores biológicos y métodos físicos. Para obtener una planta transgénica se debe introducir en el ADN de una especie información genética que provenga de otra, para lo cual se realizan los siguientes pasos:

      Primero se identifica el gen que se quiere insertar en la planta a modificar. Este gen puede provenir de otra planta, de una bacteria, de un virus o incluso de animales. Posteriormente, se aísla este gen. Una vez aislado, la introducción del gen en la célula vegetal de la planta se puede hacer mediante vectores biológicos (utilizando una bacteria como transporte) o recurriendo a métodos físicos (en el que se introduce directamente).
Vectores-biológicos
El gen aislado se introduce a un plásmido (secuencias cortas de ADN que se encuentran fuera del cromosoma). Posteriormente, esta construcción se inserta en una bacteria del Género Agrobacterium (con capacidad de infectar células de plantas). Una vez insertado, la bacteria se introduce en un medio nutritivo en el que se encuentran células vegetales pertenecientes a la planta a modificar, las cuales son infectadas por la bacteria introduciéndoles el plásmido-gen. La célula, ya con el plásmido en su interior, se multiplica en el laboratorio.

Métodos físicos

El más utilizado es el bombardeo de microbolas, que incorporan directamente el ADN dentro de la célula o tejido vegetal. En este caso, se tapizan miles de partículas metálicas microscópicas con el gen que se desea incorporar. Estos corpúsculos se introducen en un sistema denominado "pistola de genes" que dispara a las células vegetales este ADN a gran velocidad como si fueran proyectiles. Los fluidos celulares internos de las células vegetales, lavan el componente metálico y el ADN penetra en el núcleo celular donde se integra. Posteriormente, las células se multiplican en el laboratorio.


      No en todas las células vegetales en las que se ha introducido un gen, éste se incorpora de forma adecuada dentro del ADN propio de la célula. Al no poderse distinguir a simple vista una célula vegetal modificada de la que no lo está se hace imprescindible la inserción de genes marcadores que les confieran resistencia a antibióticos o herbicidas en el medio de cultivo celular. De esta forma, al aplicar sobre todas las células antibióticos o herbicidas, aquellas en las que no se haya insertado el gen de forma adecuada no presentaran resistencia, con lo que se mueren, seleccionando así las células en las que se ha formado la modificación genética. Por último, estas células, ya modificadas, se cultivan en tierra, donde crecen como plantas normales pero obteniéndose una planta modificada genéticamente.


"Frankenfish", el salmón genéticamente modificado que podría llegar al mercado

Grupos ecologistas lo ven como un riesgo al equilibrio ecologico, pero la Agencia de Alimentación de EE.U.U considera que no es un peligro

Todo parece indicar que el salmón transgénico será comercializado, pero su implicancia en el medio ambiente aún es incierta.
El salmón transgénico está cerca de ser el primer animal genéticamente modificado en llegar al paladar de millones de consumidores. El pez, creado en 1989 por la empresa Aquabounty  especializada en el rubro de la biogenética recibió el visto bueno de la Agencia de Alimentación de E.E.U.U. – FDA por sus siglas en inglés- entidad que consideró que el animal no representa un riesgo para el medio ambiente.
A lo largo de sus 23 años de existencia, el salmón transgénico se ganó varios detractores, en especial los sectores ecologistas quienes lo apodaron como “frankenfish”. Estos últimos opinan que en caso de escapar de alguna de las piscigranjas, el pez representaría una potencial amenaza para el ecosistema. Ante tal argumento, representantes de Aquabounty ven “extremadamente remoto” que esto pueda suceder ya que solo se crían hembras esterilizadas, y que además difícilmente podrían sobrevivir en ambientes distintos al de las piscigranjas en las que se desarrollan.
Quienes se oponen a que el salmón transgénico sea comercializado tienen dos meses para presentar sus alegatos a la FDA. Sin embargo Aquabounty se muestra segura que el proyecto prosperará. “Estamos encantados de que el informe ambiental sea público.
Esto supone un gran paso adelante hacia la comercialización“sostuvo Ronald Stotish, consejero legal de la empresa estadounidense.
El salmón transgénico crece mucho más rápido que sus parientes naturales. Alcanza los 100 gramos en 18 meses, mientras que los no modificados lo hacen en 30 meses. Esto se debe a que el gen introducido proveniente de una especie de salmón gigante- hace que su organismo produzca la hormona de crecimiento durante todo el año, y no solo en invierno.



domingo, 24 de noviembre de 2013

Otra realidad de los transgénicos

Los activistas no se dan por vencidos ante los gigantes transgénicos y aunque ostentan menos recursos, hacen hasta lo imposible para ser escuchados sobre el problema de los organismos genéticamente modificados, conocidos también como OGM.
Daisy Luther, una activista y escritora independiente de EE.UU., ha recopilado en su sitio web, la lista de las mentiras más notables sobre los transgénicos que “Monsanto quiere que creamos“.

Mentira 1Nadie ha demostrado que los OGM son dañinos para la salud.

Los voceros de Monsanto han declarado infinidad de veces que es falso que se haya demostrado alguna vez que los organismos genéticamente modificados dañan la salud. Parece que ellos creen que si usted repite una mentira bastante a menudo y con la suficiente convicción, ella se convertirá en una verdad aceptada.
La realidad: Tan sólo unos pocos de los resultados de una dieta de OGMs (basados en estudios realizados por expertos) son: tumores grotescos, muerte prematura, falla orgánica, lesiones gástricas, daño al hígado, daño al riñón, reacciones alérgicas severas, un gen viral que interrumpe funciones humanas.

Mentira 2: Las cosechas de OGMs son el único modo de solucionar el hambre mundial.

El argumento a favor de los OGMs más común que usted oirá por estos días es que las cosechas genéticamente modificadas son el único modo de alimentar la creciente población mundial. Sin ellas, los defensores de éstas afirman que el hambre reclamará las vidas de millones de personas durante la próxima década. En el evangelio de la biotecnología, los OGMs son la respuesta al hambre mundial. 
La realidad: Las prácticas agrícolas sostenibles son la respuesta al hambre mundial. Las prácticas de agricultura de OGMs no son sostenibles. Los agricultores que plantan OGMs no son capaces de guardar sus semillas año a año debido a la infracción de patentes y a la pobre fertilidad [esterilidad] de las semillas. Por lo tanto, después de conseguir el primer año de buenas cosechas, el año siguiente ellos deben seguir comprando semillas, lo que conduce a una deuda perpetua y a una tremenda desesperación financiera en India (el escándalo del algodón Bt), donde un agricultor indio se suicida cada 30 minutos, después de convertirse en un sirviente de Monsanto por contrato y ahogarse en una deuda insuperable. Más de un cuarto de millón de agricultores murió por suicidio antes de que el país prohibiera la venta de semillas de algodón Bt.

Mentira 3: Los OGMs necesitan menos aplicaciones de pesticidas.

Monsanto afirma que sus productos con Bt requieren menos aplicaciones de pesticidas. Esto está aquí mismo en su sitio web (http://www.monsanto.com/products/Pages/insect-resistance-management.aspx):
Los cultivos con una cualidad Bt han sido modificadas para producir una proteína que es tóxica para varias formas de larvas de insecto. Las proteínas de Bt han sido durante mucho tiempo usadas como pesticidas tópicos en la agricultura convencional y orgánica porque son eficaces y pueden ser usadas sin peligro. Los cultivos que son genéticamente diseñados para llevar la cualidad Bt permiten que los agricultores protejan sus cultivos eliminando o disminuyendo considerablemente la cantidad de pesticidas rociados.
La realidad: El Cornucopia Institute reporta que eso fue verdadero durante el primer par de años, pero entonces el uso de pesticidas y herbicidas aumentó dramáticamente.
Pero un nuevo estudio publicado por Food & Water Watch encuentra que la meta de un uso reducido de químicos no ha funcionado como estaba previsto. De hecho, según datos del USDA y la EPA usados en el informe, la rápida adopción de cultivos genéticamente diseñados por parte de los agricultores ha aumentado el uso de herbicidas durante los pasados nueve años en Estados Unidos. El informe le pisa los talones a otro estudio similar del profesor Charles Benbrook, investigador de la Washington State University, de sólo el año pasado.
Ambos informes se concentran en las “super-malezas”. Resulta que rociar un pesticida repetidamente selecciona las malezas que también resisten a las sustancias químicas. Malezas cada vez más resistente son criadas entonces, capaces de resistir cantidades crecientes —y a menudo diferentes formas— de herbicidas.
En el centro de debate está el glifosato, el ingrediente activo en el pesticida Round Up de Monsanto. Food & Water Watch encontró que “el volumen total de glifosato aplicado a los tres más grandes cultivos Genéticamente Diseñados —maíz, algodón y soyas— aumentó en diez veces, desde 15 millones de libras en 1996 a 159 millones de libras en 2012″. El uso total de pesticidas disminuyó sólo en los primeros años que los cultivos Genéticamente Diseñados fueron usados (el 42% entre 1998 y 2001), y se ha elevado desde entonces en un 26% desde 2001 hasta 2010.

Mentira 4: La tecnología de los OGMs es comparable al cruzamiento que nuestros antepasados hicieron para crear versiones más resistentes de cultivos patrimoniales.

Compruebe esta información propagandística condescendiente, directamente de la boca del lobo (el sitio web de Monsanto):
«¿Quiere oír algo extraordinario? Las probabilidades son que casi todo lo que usted ha comido en su vida entera fue genéticamente modificado. Lo mismo era verdadero para sus padres… y sus abuelos.
Durante más de 10.000 años, la Humanidad ha criado selectivamente plantas y animales. Las vacas que usted ve en los campos de los agricultores tienen poco parecido con los antiguos uros de los cuales ellas descienden. Y el maíz que usted come es la versión domesticada de una hierba salvaje llamada Teosinte».
La realidad: Lo que nuestros antepasados hicieron, y lo que los agricultores responsables hacen, es la polinización cruzada de variedades diferentes de la misma planta. Éste es un método de baja tecnología que puede ocurrir naturalmente, pero ellos sólo le dieron un poco de ayuda a fin de llevar adelante las características deseables, como la resistencia a la sequía de un tipo de trigo combinado con una duración más corta de crecimiento requerida para otro tipo de trigo. Esta es la crianza selectiva. La modificación genética de semillas es un asunto completamente diferente, sin embargo. Aquí hay una gran explicación del sitio web Food Renegade:
«A diferencia de las semillas híbridas, las semillas de OGMs no son creadas usando métodos naturales de baja tecnología. Las variedades de semillas de OGMs son creadas en un laboratorio usando sofisticadas técnicas de alta tecnología como la manipulación genética.
Además, las semillas de OGMs rara vez cruzan plantas diferentes sino sólo relacionadas. A menudo el cruce va lejos más allá de los límites de la Naturaleza, de modo que en vez de cruzar dos variedades diferentes pero relacionadas de plantas ellos cruzan reinos biológicos diferentes, como, digamos, una bacteria con una planta.
Por ejemplo, Monsanto ha cruzado el material genético de una bacteria conocida como Bt (Bacilo thuringiensis) con el maíz. El objetivo era crear una planta resistente a las plagas. Esto significa que cualquier parásito que intente comer la planta de maíz morirá, ya que el pesticida forma parte de cada célula de la planta.
La planta transgénica resultante, conocida como el Maíz Bt, es ella misma registrada como un pesticida en la EPA, junto con otros cultivos transgénicos Bt. En otras palabras, si usted alimenta con este maíz a su ganado, a sus pollos, o a usted mismo, usted los estará alimentando con un verdadero pesticida y no sólo con restos de residuos de pesticida» (http://www.foodrenegade.com/hybrid-seeds-vs-gmos/).
Lo que es aún peor, es que la biotecnología tiene la capacidad de producir sus semillas con una incorporada “tecnología exterminadora”. Esto significa que las semillas no pueden ser guardadas de un año para otro (a diferencia de las semillas cruzadas por polinización con las cuales ellos tratan de reclamar parentesco). Monsanto ha patentado la tecnología (llamada tecnología de restricción del uso de genes, pero afirma que no es para usarla. Esto produciría semillas estériles y sin vida que no podrían ser reutilizadas, dejando a los agricultores completamente dependientes de las compañías biotecnológicas para futuras cosechas, al mismo tiempo que proporciona un flujo continuo de ingresos para aquellas compañías. En este punto ellos mantienen su monopolio mediante una serie de contratos y patentes que requieren la recompra de semillas anualmente.

Mentira 5: Si la FDA y el USDA permiten los OGMs, éstos deben ser seguros para el consumo.

Organizaciones como la FDA, la EPA y el USDA tienen todas una aureola brillante. Ellas reciben su poder e influencia del mero hecho de que el público cree que su prioridad número uno es la salud y la seguridad de los ciudadanos, a los que se supone que ellas sirven.
La realidad: Todo lo dicho es sólo retórica cálida y tierna de buenos sentimientos. Quizás haya empleados que realmente creen en lo que ellos hacen, pero sus jefes están tan enfermizamente corrompidos como el Maíz Bt.
Parte de la razón de que Monsanto haya sido tan exitoso en los tribunales de justicia han sido los lazos incestuosos de la compañía con el gobierno de facto de Estados Unidos. A pesar de los evidentes conflictos de interés, los ejecutivos de Monsanto han ocupado posiciones en el Gabinete, en el aparato judicial y en la fabricación de política en los gobiernos de Bush, Clinton y Obama. Cuando usted está durmiendo con el enemigo, éste tiende a salirse con la suya en toda clase de crímenes.
• Michael Taylor: Vicepresidente de Monsanto> Comisionado Adjunto de la FDA.
• Roger Beachy: Director del Danforth Plant Science Center (pagado por Monsanto)> director del Instituto Nacional de Comida y Agricultura del USDA.
• Elena Kagan: Fiscal General del Estado de Barack Obama (cuando ella notoriamente se puso del lado de Monsanto contra los agricultores orgánicos en el caso Roundup Ready Alfalfa)> Corte Suprema de Justicia estadounidense.
• Clarence Thomas: Consultor General de Monsanto> Corte Suprema de Justicia estadounidense.
• Margaret Miller: Supervisora de Monsanto> Directora Adjunta de Human Food Safety.
• Donald Rumsfeld: Junta Directiva de los productos farmacéuticos Searle de Monsanto> Secretario estadounidense de Defensa.
• Ann Veneman: Junta Directiva de Monsanto> Secretaria estadounidense de Agricultura
• Linda Fisher: Administradora Ayudante en la EPA> Vicepresidente de Monsanto> Administradora Ayudante en la EPA
• Dr. Michael A. Friedman: Comisionado Adjunto de la FDA> Vicepresidente Senior de Monsanto.
No se equivoque: los comisionados, directores y secretarios de estas agencias (gubernamentales) son puestos en esos lugares por una razón. Aquella razón es engrasar las ruedas para las millonarias compañías de biotecnología (y las compañías farmacéuticas y las grandes compañías de alimentos y… bueno, usted comprende la idea). Mediante un abuso de la confianza puesta en ellos por el pueblo estadounidense, ellos abusan de su poder y practican el engaño a la más grande escala imaginable.
Si la FDA, el USDA o la EPA aprueban algo, usted podría querer verlo con más sospecha que aceptación. Si ellos pueden decir que la radiación y los pesticidas son aceptables en sus alimentos, pero que la leche cruda no es aceptable para el consumo… bueno, hay algo increíblemente incorrecto aquí.

Mentira 6: No hay ninguna diferencia alimenticia entre los OGMs y los alimentos tradicionales.

Las empresas de Biotecnología le dirán a usted que no hay absolutamente ninguna diferencia alimenticia entre la comida genéticamente modificada y su contraparte orgánica. Ellos citarán las calorías, la fibra y todos los macronutrientes, señalando que son idénticos. Ellos se mofarán y revolverán sus ojos colectivos por la “ignorancia” de la gente que paga el doble o el triple del precio para evitar los OGMs en sus cocinas. Incluso el Doctor Oz de la televisión salió en su programa en apoyo de la igualdad nutricional de los alimentos transgénicos, diciendo que los alimentos orgánicos eran “anti-democráticos”.

La realidad: Un impactante informe publicado en el blog Moms Across America en Marzo maíz transgénico y el orgánico eran asombrosas. El informe provenía de la compañía de maíz orgánico De Dell, de Canadá. No sólo los valores nutritivos son diferentes sino que los niveles de veneno en el maíz genéticamente diseñado son tóxicos:
• El maíz transgénico tiene 14 ppm de Calcio y el maíz no-OGM tiene 6.130 ppm., 437 veces más.
• El maíz transgénico tiene 2 ppm de Magnesio y el maíz no-OGM tiene 113 ppm., 56 veces más.
• El maíz transgénico tiene 2 ppm de Manganeso y el maíz no-OGM tiene 14 ppm., 7 veces más.
Los estándares de la EPA para el Glifosato en el agua en Estados Unidos son 0,7 ppm. Las pruebas europeas mostraron daño de órganos en animales con 0,1 ppb (0,0001 ppm) de Glifosato en el agua. Nuestros niveles de agua permiten glifosato 7.000 veces más que lo que se ha demostrado tóxico en animales. ¡Este maíz tiene 13 ppm!, ¡130.000 veces más alto que lo que es tóxico en el agua!.
En un estudio que el Dr. Huber relató, en el programa radial de conversación de Elizabeth Dougherty, ya 0,97 ppm de formaldehído demostraron ser tóxicas en la ingestión en animales. ¡Este maíz tiene 200 veces eso!. Por eso los animales, si tienen la opción, no lo comerán en absoluto: ellos pueden oler el formaldehído.
Hay más pruebas de niveles nutritivos más altos en alimentos no-OGMs, o alimentos orgánicos:
• Un estudio publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry confirmó que los tomates cultivados orgánicamente contienen más compuestos fenólicos.
• Un estudio alemán publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry encontró que las manzanas cultivadas orgánicamente tenían una capacidad antioxidante 15% más alta que sus equivalentes convencionales.
• Un estudio hecho por la AFSSA (la versión de Francia de la FDA) concluyó que “los productos de plantas orgánicas contienen más materia seca y minerales —como hierro y magnesio— y más polifenoles antioxidantes, como fenoles y ácido salicílico”.

Mentira 7: Los OGMs son imposibles de evitar.

Es verdad que los OGMs están al acecho en más del 70% de los alimentos procesados que llenan los anaqueles de las tiendas de comestibles. Incluso los medios predominantes de comunicación han informado sobre la omnipresencia de ingredientes genéticamente modificados. Esto hace muy difícil evitarlos. Las compañías biotecnológicas han gastado millones y millones de dólares en la lucha contra el etiquetaje de los OGMs, en una tentativa de convencer al público de que el precio de los comestibles subirá sin sus semillas.

La realidad: ¡Es difícil, pero no imposible!. Aquí hay algunos consejos para desterrar los OGMs de su cocina de una vez para siempre:
• Evite toda la comida procesada. Cada trozo de ella. Usted no sabe lo que son todos aquellos ingredientes que suenan como científicos, y muchos de ellos son derivados de cosas como maíz, soya y canola transgénicos.
• Pase una semana cocinando desde cero para ayudar a identificar los ítems que los alimentos procesados están trampeando. Use sólo ingredientes básicos durante una semana: harina, arroz, avena, leche orgánica y yogur, carne de animales alimentados con hierbas, frutas orgánicas y verduras, y provisiones básicas de despensa (levadura, bicarbonato de sodio, etc.).
• Compre alimentos secos orgánicos, como trigo, arroz y avena, al por mayor.
• Cultive usted mismo, haga un esfuerzo para cultivar tanta de su propia comida como le sea posible. Incluso un jardín de ensaladas en un alféizar soleado es un buen comienzo. Esta es la única manera en que usted puede saber realmente lo que usted está comiendo.
• Averigüe dónde están las fuentes de la verdadera comida cerca de usted. La siguiente mejor opción para su propio jardín es hacer amistad con un agricultor local en el mercado: usted puede comprar muchas cosas por quintales a un mucho mejor precio que las ofertas de las tiendas.
• Aprenda a preservar la comida. Mediante el enlatado, la congelación, la deshidratación y el almacenamiento semi-subterráneo, usted puede conservar sus cosechas sanas de modo que usted no sea rehén de las tiendas de comestibles en los meses en que no hay crecimiento.
• Sepa qué ingredientes con mayor probabilidad serán OGMs. Más del 85% de la soya y el maíz en Norteamérica es OGM. Esto significa que si un artículo no está etiquetado como “orgánico” y contiene uno de aquellos ingredientes (en sus muchos disfraces diferentes), usted está consumiendo el experimento científico de alguien.

Mentira 8: Monsanto tiene en mente nuestros mejores intereses.

Todo lo que usted tiene que hacer es leer el sitio web de Monsanto y se hace claro. Estas gentes son los salvadores benévolos de toda la Humanidad, y sus semillas genéticamente modificadas son el vehículo con el cual todo el mundo será alimentado. El presidente de Monsanto, Hugh Grant, escribe:
«La sustentabilidad de la agricultura es también central en nuestra visión de tres puntos: producir más, conservar más y mejorar las vidas. Pero esto no es sólo una visión. Es el núcleo de nuestro negocio. Ya sea por nuestro trabajo en el campo con los agricultores, o en las comunidades donde funcionamos alrededor del mundo, es la base para nuestras operaciones globales y es una prioridad para cómo nosotros administramos nuestro negocio cada día.
Hace cinco años Monsanto presentó un ambicioso conjunto de objetivos en la agricultura sustentable enfocada en estas áreas claves donde nuestro negocio podría ayudar a hacer un impacto positivo para los agricultores y la sociedad en general. Nos comprometimos a apoyar la capacidad de la agricultura para producir más en la misma área de tierra a la vez que se conservan otros recursos naturales. Al mismo tiempo, también nos comprometimos a ayudar a mejorar las vidas apoyando nuevas herramientas y enfoques para ayudar a sacar de la pobreza a los pequeños agricultores y mejorar su prosperidad total. Hoy, los más de 21.000 hombres y mujeres de Monsanto en todo el mundo continúan esta importante labor».
La realidad: Una revista alemana, Sustainable Pulse, lo ve de una manera diferente. La semana pasada ellos publicaron un artículo que esbozaba los misteriosos percances que han estado aconteciendo a activistas e investigadores a través de Europa. Aquí está un vínculo al esclarecedor artículo. El mes pasado, sólo días antes de que los investigadores fueran a presentar un estudio perjudicial (para los OGMs), sus computadores fueron atacados por sofisticados hackers. La rueda de prensa prevista tuvo que ser anulada.
«Sin embargo, hay estudios que muestran que el producto puede dañar a las plantas y a los animales, y el último estudio muestra que muchos habitantes de ciudades grandes ahora tienen el veneno del campo en sus cuerpos, sin saberlo. Exactamente qué puede desencadenar el pesticida en un organismo, como tantas otras cosas de esta área, está en discusión.
Dos días antes de que el estudio realizado en 18 países fuera publicado, un virus deshabilitó el computador del principal organizador, Adrian Bepp. Había una amenaza de que las ruedas de prensa en Viena, Bruselas y Berlín serían canceladas. “Les infundimos pánico”, recuerda Heike Moldenhauer de BUND. Los activistas medioambientales estaban bajo extrema presión de tiempo.
Moldenhauer y sus colegas han especulado extensamente sobre los motivos y la identidad del misterioso atacante. El experto de ingeniería genética en BUND cree que los proveedores de virus desconocidos querían en particular “generar confusión”. Nada es peor para un estudio que una rueda de prensa cancelada: “Nos preguntamos realmente entonces si estábamos viendo fantasmas”, dijo Moldenhauer».
El artículo mencionado también especula que el gobierno estadounidense mismo está coligado con el espionaje sobre los activistas anti-Monsanto. Es un texto que hay que leer.
Pero hay más. Esta bondadosa compañía ha contratado a los mal reputados mercenarios de la ex-organización Blackwater para ayudar a tratar con los activistas. Un artículo de Jeremy Scahill de The Nation explica que Monsanto les ha dado ya más de medio millón de dólares para ayudar a tratar con los activistas:
«Según comunicaciones internas de Total Intelligence Solutions, el gigante biotecnológico Monsanto —el proveedor más grande del mundo de semillas genéticamente modificadas— contrató a dicha firma en 2008-2009. La relación entre las dos compañías parece haber sido consolidada en Enero de 2008 cuando el presidente de Total Intelligence Cofer Black viajó a Zurich para reunirse con Kevin Wilson, gerente de seguridad de Monsanto para asuntos globales.
Después de la reunión en Zurich, Black envió un correo electrónico a otros ejecutivos de Blackwater, incluyendo a (Eric) Prince y (Enrique) Prado en sus direcciones de correo electrónico de Blackwater. Black escribió que Wilson “entiende que nosotros podemos abarcar la recolección de Internet, para tener mayor alcance, para poner nuestras botas en el terreno sobre la base legal de proteger el nombre (marca) de Monsanto”. Black añadió que Total Intelligence “se desarrollaría como el brazo de Inteligencia de Monsanto”. Black también notó que Monsanto estaba preocupado por los activistas de los derechos de los animales, y que ellos discutieron acerca de cómo Blackwater “podría hacer que nuestra gente realmente se afiliara al grupo de activistas legalmente”. Black escribió que los pagos iniciales a Total Intelligence serían pagados con el “generoso presupuesto para protección” de Monsanto, pero que se convertiría finalmente en un ítem de rutina en el presupuesto anual de la compañía. Él estimó los pagos potenciales a Total Intelligence entre 100.000 y 500.000 dólares. Según documentos, Monsanto pagó a Total Intelligence 127.000 dólares en 2008 y 105.000 dólares en 2009».
Monsanto está tomando acciones subrepticias contra el movimiento, por mano propia o mediante el uso de “contratistas”. Ellos se han involucrado en una guerra en los medios sociales contra los activistas. Misteriosas cosas han estado ocurriendo en las redes sociales: publicaciones han desaparecido, otras publicaciones son escondidas de los menús para los lectores, y los provocadores (trolls) abundan en páginas como March Against Monsanto y Occupy Monsanto. Los lectores a menudo tienen dificultad para compartir artículos pertinentes anti-OGMs en los medios sociales. La guerra en Internet está ACTIVADA.

Mentira 9: Los OGMs no son dañinos para el medioambiente.

La Biotecnología haría que usted creyera que la agricultura de OGMs es una industria tan verde como la agricultura ecológica, trayendo prosperidad y abundancia para todos.
La realidad: No tenemos que mirar sino a la isla de Molokai en Hawai para ver que el horrible daño medioambiental fue obra de Monsanto. La calidad del aire y la calidad del agua son mortales debido a la instalación para experimentos de casi 2.000 acres (800 hectáreas) de Monsanto. La historia de la isla es desconsoladora: la gente está muriendo de muertes horribles, la infertilidad es desenfrenada, y otras granjas están siendo contaminadas por la polinización cruzada del franken-maíz que allí se cultiva. Los trabajadores llevan puestos trajes protectores de la cabeza a los pies durante la fumigación, incluyendo respiradores. Los residentes cercanos, sin embargo, no son provistos de tal equipo y no tienen ninguna otra opción sino respirar el polvo tóxico que viene de los campos. Esto no es simplemente anecdótico de la pequeña isla: por todo el mundo, muchas áreas alrededor de granjas de OGMs reportan horrorosas erupciones sangrientas de la piel, un incremento en el asma, y pesticidas tóxicos que se infiltran hasta las aguas subterráneas.

Mentira 10: Acostúmbrese a ello. Los OGMs están aquí para quedarse.

La Biotecnología quiere que usted crea que no tiene sentido enfrentarse contra ellos. Ellos quieren que usted sólo acepte lo que ellos tienen que decir, y comer sus productos contaminados. Ellos esperan que la gente sienta que ellos son demasiado poderosos para ser combatidos y que la batalla ya ha sido ganada por ellos.
La realidad: Hay una guerra contra los OGMs, y nosotros, la resistencia, estamos ganando terreno. Por compartir información como ésta e informar al público de los venenos que están siendo cultivados en nuestro propio patio trasero, podemos ofrecer resistencia a la industria biotecnológica. Mediante el uso del poder de los medios sociales, organizándonos y manifestándonos como millones de personas lo hicieron durante la Marcha Contra Monsanto (25 de Mayo de 2013), podemos decir No.
Rechazando comprar cualquier producto que contenga OGMs, rechazando consumir OGMs en restaurantes, y haciendo correr la voz sobre sus peligros, podemos hacer una diferencia. Educando el público y dejándolo saber que hemos sido engañados por la industria biotecnológica, por la gran industria agricultora, y por las grandes compañías de alimentos, y que hemos sido traicionados por los funcionarios electos y las agencias de nuestro propio gobierno, podemos estar unidos contra estas compañías monolíticas. Podemos recordarles que el único modo en que ellos permanecerán en el negocio es si nosotros, los consumidores, compramos sus productos, y que nosotros, los consumidores, no les permitiremos más que envenenen a nuestras familias y nuestro medioambiente.

Transgénicos: beneficios y riesgos potenciales

Un análisis de los costos y beneficios de utilizar organismos genéticamente modificados (OGM) en la producción agropecuaria requeriría escribir un tratado, ya que involucra elementos científicos, técnicos, económicos y, también, ideológicos; de hecho, hay varios de todas las tendencias, a favor y en contra.

De los 25 países con una producción significativa de bienes agrícolas que emplean OGM, México ocupa el lugar 16 con 160 mil hectáreas sembradas –más de 90 por ciento de algodón y el resto de soya– muy por debajo de los grandes productores (Estados Unidos, Brasil, Argentina, Canadá y China), que cosechan cada uno más de 10 millones de hectáreas anuales de maíz, soya, algodón, y otros productos, pero también de varios países asiáticos y latinoamericanos, como Bolivia, Paraguay y Uruguay. Nuestro país es un gran importador de maíz amarillo genéticamente modificado: entre 9 y 10 millones de toneladas por año, equivalente a casi 30 por ciento del consumo nacional del grano y que se destinan para alimentación pecuaria.

Entre los beneficios de los OGM, los más relevantes son: combate más eficaz de plagas y malezas, con bajos requerimientos de plaguicidas y herbicidas; mejor aprovechamiento del agua para riego; y un uso menos intensivo de maquinaria debido a prácticas de labranza de conservación, que involucran una menor preparación de suelos para la siembra y, por tanto, menos combustibles. A nivel mundial en 2012 se “ahorraron”, o no se aplicaron, 473 mil toneladas de plaguicidas. y se evitó la emisión de 23 mil millones de kilogramos de CO2, lo que fue equivalente a retirar más de 10 millones de automóviles de la circulación. Además, la menor afectación de plagas se tradujo en un rendimiento promedio de la producción superior a 10 por ciento con respecto al uso de semillas “convencionales”, lo que se tradujo en mayores ingresos para los productores.

En cuanto a los riesgos asociados destacan, en especial para México y para el maíz, los de tipo ambiental en la medida que el país es centro de origen y existen más de 50 variedades de maíces nativos o “criollos”. En este ámbito, más que una “contaminación” que pudiera afectar a esas variedades de maíz o a otras especies vegetales o animales, que es controlable con medidas de bioseguridad adecuadas, el riesgo radica en que los productores abandonen el uso de semillas convencionales frente a una mayor rentabilidad de los OGM. La solución no es prohibir los OGM sino darle viabilidad económica y una adecuada protección a las variedades tradicionales tanto en campo como en bancos de germoplasma.

Otro riesgo, no menor, es el carácter oligopólico de la industria transnacional productora de semillas GM y las prácticas no competitivas que podrían enfrentar los productores agrícolas, como aumentos injustificados de precios de las semillas. Una vez más, la prohibición no es la solución sino, en su caso, aplicar el marco jurídico de competencia económica. Ese oligopólico hoy existe en la venta de semillas híbridas de maíz que se siembran en más de 5 millones de hectáreas en el país.

En materia biotecnológica México va lento. Se importan productos GM con la consecuente pérdida de ingresos para los productores nacionales, a favor de los de otros países, y elevados costos en divisas; no se generan los beneficios potenciales de un menor uso de plaguicidas y herbicidas y, lo que es más grave, se inhibe la investigación nacional en la materia. Desde hace varios años el Cinvestav del IPN ha trabajado en el desarrollo de una variedad de maíz resistente a sequía, que no es un transgénico (organismo con un gen fuera de su rango de compatibilidad sexual) sino un cisgénico (organismo con un gen de su propia especie), pero las restricciones legales, institucionales e ideológicas han impedido que se pruebe en campo su viabilidad comercial. Es una lástima.

Los OGM son una biotecnología más que, con las medidas de seguridad e información adecuadas, deberían estar al servicio de los productores. Ellos son los que tendrían que tomar la decisión de cuál utilizar.

Aplicaciones de la Biotecnología

 En cuanto a la forma de modificar los alimentos, las técnicas fueron variando y se fueron complementando a lo largo del tiempo. Las técnicas tradicionales incluyen procesos microbianos como la fermentación y el mejoramiento genético tradicional, que se basa en la variación genética por cruzamiento o por mutagénesis, y la posterior selección de los descendientes que manifiestan los caracteres de interés 

La biotecnología moderna incorpora a la biotecnología tradicional las herramientas de la ingeniería genética. Esto permite trabajar con genes aislados de manera menos aleatoria, más controlada, y en tiempos considerablemente menores. Además, permite nuevas opciones como saltar la barrera de especie y, por ejemplo, introducir un gen humano en una bacteria. Muchos de los productos biotecnológicos aplicados a la alimentación están en desarrollo y aún no se hallan en el mercado 


Alimentos mejorados y sus beneficios para la salud  


La biotecnología moderna puede contribuir con soluciones puntuales a problemas particulares, como determinados problemas de desnutrición y alteraciones de la salud. Una nutrición insuficiente, en la que frecuentemente se unen la escasez con la falta de diversidad de los alimentos, puede corregirse mediante el desarrollo de cultivos más productivos (resistentes a plagas, sequías, alta salinidad) y/o de nuevas variedades que incorporen nutrientes deficitarios en la dieta de la población (por ejemplo vitaminas). De esta forma, la biotecnología moderna podría contribuir a atenuar al menos las carencias nutricionales y a mejorar la salud de las personas afectadas. La biotecnología moderna aplicada a los alimentos puede también contribuir a solucionar problemas específicos que afectan a un grupo de personas, como es el caso de determinadas alergias, o reducir el contenido de compuestos tóxicos en productos de consumo habitual en la población. Algunos de estos “nuevos alimentos” generados por biotecnología moderna, al igual que los tradicionales, pueden contribuir a mejorar la salud humana . De hecho, algunos alimentos están siendo modificados para agregarles componentes que eleven su valor nutricional, entre ellos aminoácidos esenciales, vitaminas, ácidos grasos insaturados, etc.. Otra aplicación relacionada con la salud es el diseño de alimentos enriquecidos en compuestos derivados de plantas, como el licopeno y otros carotenoides, fitoestrógenos, flavonoides, etc., que ofrecerían una protección frente a diversas patologías.

Un ejemplo concreto es el desarrollo del “arroz dorado” que se muestra en la figura. 








Arroz dorado. A la izquierda se observan granos de arroz tradicional, y a la izquierda granos de arroz dorado obtenido por biotecnología moderna, con alto contenido de vitamina A.

Por ingeniería genética se logró completar en el arroz común la ruta para la síntesis de pro-vitamina A (precursora de la vitamina A), y obtener así el arroz dorado. Este producto sería de mucha importancia en poblaciones que basan su alimentación en el arroz, alimento que naturalmente no posee pro-vitamina A. La carencia de vitamina A en estas poblaciones (Asiática principalmente) provoca altos niveles de ceguera y mortalidad.
Más aún, algunos alimentos generados por biotecnología moderna pueden actuar como probióticos y/o prebióticos ejerciendo una función reguladora de la flora intestinal. Otro aporte de la biotecnología moderna a la alimentación y a la salud humana es el desarrollo de vacunas comestibles.

Productos biotecnológicos hipoalergénicos

Una de las posibilidades que ofrece la biotecnología moderna es la de eliminar o reducir los problemas de intolerancia, toxicidad y alergias causados por compuestos presentes en los alimentos tradicionales. La idea se basa en modificar los alimentos de manera tal que las proteínas que resultan alergénicas para determinadas poblaciones, se eliminen o reemplacen por otras que cumplan la misma función pero que no causen los efectos indeseados, o la de crear vacunas que prevengan las reacciones alérgicas.
Algunos ejemplos de este tipo son:

-Ricino atóxico: el aceite de ricino se extrae de las semillas de la planta, y se usa en lubricantes, pinturas, shampoo, cosmética y otra serie de productos. El gran inconveniente es que la semilla contiene sustancias tóxicas que dificultan el cultivo de esta oleaginosa, y hacen riesgosa su manipulación, ya que pueden causar alergias, asma y shock anafiláctico. Los intentos por obtener semillas de ricino sin tóxicos mediante métodos de mejora genética tradicionales han fracasado hasta la fecha. Sin embargo, un grupo de científicos del Servicio de Investigaciones Agrarias (ARS) de Estados Unidos, logró obtener variedades de ricino no tóxicas mediante técnicas de ingeniería genética. Los científicos del ARS han conseguido una docena de plantas transgénicas sin el alcaloide.

-Vacuna contra alergias estacionales: una vacuna creada mediante técnicas de ingeniería genética basada en el polen de abedul, mejora el tratamiento de las alergias estacionales que afectan a un cuarto de la población que vive en países industrializados. Los tratamientos actuales consisten en exponer a los pacientes a los alérgenos naturales, con los riesgos consecuentes de reacciones alérgicas y efectos colaterales que pueden ser severos. Mediante ingeniería genética se logró fabricar una vacuna hipoalergénica basada en el polen. Los investigadores alteraron el gen correspondiente al principal alérgeno del polen de abedul, de tal manera que la proteína resultara 100 veces menos alergénica que la original. Luego se la administraron a más de cien personas alérgicas al polen de abedul, a través de ocho inyecciones aplicadas antes del período de floración. Los investigadores responsables encontraron que las personas vacunadas presentaban altos niveles de anticuerpos IgG (inmunoglobulinas G), que inhiben las reacciones alérgicas.

-Maní hipoalergénico: La alergia a determinados componentes del maní es una de las alergias alimentarias mas serias, que se manifiesta con síntomas tales como urticaria, hinchazón, problemas respiratorios, dificultades gastrointestinales, y shock anafiláctico. Biotecnólogos de la Universidad Alabama A&M lograron transformar plantas de maní y “silenciar” al gen que codifica para el principal alérgeno eliminando así a una de las proteínas más importantes que provoca estas reacciones alérgicas.

-Arroz hipoalergénico: una vacuna comestible producida en arroz transgénico podía evitar la respuesta inmune propia de la alergia al polen del cedro japonés, responsable del mayor número de casos de la fiebre del heno en Japón. Científicos japoneses crearon una vacuna usando pequeños fragmentos de las proteínas alergénicas encontradas en el polen del cedro japonés. Insertando el ADN que codifica para estos fragmentos proteicos en el genoma del arroz, consiguieron cultivar plantas de arroz que contenían proteínas de polen. Alimentaron con este arroz a ratones y luego los expusieron durante varias semanas al polen de cedro. Los ratones alimentados con la vacuna comestible mostraron una respuesta inmune más débil hacia el polen y síntomas alérgicos más leves.

La seguridad de los alimentos modificados por ingeniería genética


Hasta la fecha no se ha publicado ningún estudio epidemiológico que demuestre que los alimentos obtenidos por biotecnología moderna sean menos seguros que los alimentos tradicionales. Son seguros hasta el máximo nivel de seguridad que permite garantizar el conocimiento actual, al igual que los alimentos tradicionales. El historial de uso es uno de los parámetros más importantes al momento de hablar de seguridad alimentaria. Después de varios años de consumo de distintos alimentos transgénicos en países de América y Europa, entre otros, por millones de personas, no se ha detectado ningún caso de efecto adverso para la salud humana.
Los cultivos genéticamente modificados autorizados para su comercialización producen alimentos seguros para el consumo humano y animal. Se han estudiado cuidadosamente y cumplen con las normas de seguridad ambiental y alimentaria establecidas en Argentina por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA) y sus comités científicos asesores, así como por las autoridades correspondientes en los países donde están aprobados. En Argentina, y en el ámbito de la SAGPyA, el Comité Técnico Asesor sobre uso de Organismos Genéticamente Modificados del SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) estudia la bioseguridad alimentaria de los cultivos o sus subproductos, la CONABIA (Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria) analiza los posibles impactos ambientales del cultivo y la Dirección de Mercados Agroalimentarios evalúa los efectos de su comercialización.