jueves, 28 de noviembre de 2013

Dos casos particulares de transgénicos del maíz.
1.    Maíz protegido contra taladros (MON 810)
Utilizando modernas técnicas de biotecnología, Monsanto ha desarrollado la línea de maíz MON 810, a partir de la cual se han derivado las variedades de maíz YieldGard protegidas contra taladros. Estas variedades producen la proteína natural Cry I Ab, de Bacillus thuringiensis (Bt), que las protege de los daños causados por Ostrinia nubilialis, Diatrea grandiosella y las especies deSesamia.
La proteína Cry I Ab, producida en las variedades YielGard se une a receptores específicos en el tubo digestivo de los insectos susceptibles, pero es inocua para los mamíferos y resto de insectos, que carecen de dichos receptores. Así, la proteína Cry I Ab posee una toxicidad selectiva para un grupo específico de lepidópteros, pero es inofensiva para el hombre, el resto de la fauna terrestre y acuática y los insectos auxiliares que ayudan al control de otras plagas.
La seguridad de la proteína Cry I Ab en las variedades de maíz YieldGard ha sido evaluada extensamente. Estas evaluaciones han confirmado que la proteína está presente en muy bajo nivel en el grano y en los alimentos derivados, es rápidamente degradada en fluidos gástricos simulados, carece de similitud con alérgenos conocidos y no muestra efecto negativo sobre los animales, cuando es ingerida en altas cantidades.


Las variedades YieldGard poseen una susceptibilidad a enfermedades y resto de rasgos agronómicos similares a sus respectivas variedades convencionales, de las que se han derivado. En diferentes ensayos se ha podido comprobar que el grano procedente de las variedades YielGard ofrece una mejor calidad, al reducirse el daño por insectos en las mazorcas (una de las principales vías por las que los hongos infectan el grano) y también se ha podido comprobar una reducción en las pérdidas causadas por algunas plagas de almacén. Así mismo, estudios demuestran que la proteína Cri I Ab es segura para el hombre, los animales, los organismos no objeto de la protección y los insectos beneficiosos. Así como que el forraje y grano derivado de las variedades YieldGard es tan seguro y nutritivo como el de sus respectivas variedades convencionales.



2.    Maíz tolerante a glifosato(Roundup Ready)
El glifosato, ingrediente activo del herbicida Roundup, controla las  plantas inhibiendo la enzima 5-enolpiruvilsikimato-3-fosfato sintasa (EPSPS). Esta enzima codifica un paso fundamental en la ruta del ácido sikimico, dentro de la biosínteses de aminoácidos aromáticos. Esto explica porqué el glifosato sólo actúa selectivamente en las plantas y es muy poco tóxico para los mamíferos.
El evento GA 21 del maíz Roundup Ready contiene un gen epsps modificado,procedente del maíz (Zea mays L.). La proteína EPSPS del maíz modificado (mEPSPS) y la EPSPS del maíz de tipo convencional sólo difieren en dos aminoácidos.

Esto significa que la secuencia de esta proteína EPSPS es idéntica en un 99,3% a la que produce el maíz de forma natural. La proteína mEPSPS no se ven afectadas cuando se las trata con glifosato ya que, como la enzima mEPSPS tolerante sigue actuando, la planta puede seguir generando los aminoácidos aromáticos que necesita.
El maíz Roundup Ready se produjo mediante la tecnología de aceleración de partículas, utilizándose un fragmento de ADN lineal que llevaba el gen mepsps.
El uso del maíz Roundup –Ready ofrece las siguientes ventajas:

-      Control de un amplio espectro de malas hierbas.
-      Excelente seguridad para el cultivo, ya que su uso controla las malas yerbas sin dañar el cultivo.
-      Mínimo impacto medioambiental.
-      Control de malas yerbas a un coste adecuado.
-      Un nuevo modo de acción herbicida para el control de malas hierbas de maíz en el período de cultivo.


El maíz Roundup Ready interacciona con el medio ambiente igual que el maíz convencional. Las plantas espontáneas de maíz son poco frecuentes y fáciles de eliminar en los campos de cultivo. Estudios han demostrado que esta variedad transgénica del maíz es equivalente al maíz tradicional en lo que se refiere a la seguridad de los alimentos, los piensos y el medio ambiente.

Contaminación cruzada
A fecha de hoy garantizar la ausencia absoluta y estandarizada de transgénicos en los alimentos resulta casi imposible debido a lo que se conoce técnicamente como: "contaminación cruzada o accidental".Dos son las razones fundamentales: Una, que existen cultivos de plantas transgénicas en muchos países lo que propicia los diversos modos de contaminación y dos, que asegurar esta ausencia total y constante de OGM supondría para los fabricantes un complejo y muy costoso seguimiento de cada producto desde su origen hasta su puesta a la venta, que además tendría que demostrar su eficiencia real en la práctica.

En el cultivo se pueden dar las contaminaciones cruzadas tanto en la siembra como en la cosecha, que se realizan con maquinaria que debe limpiarse a conciencia cuando se pasa de la labor con plantas modificadas genéticamente a la de plantas no modificadas. Otra posibilidad de contaminación es la polinización, que se produce tanto mediante insectos como a través del propio aire. La única forma de reducir la posibilidad de que ocurra esta polinización cruzada entre cultivos transgénicos y no transgénicos es utilizar aislamientos físicos o biológicos: es recomendable, por ejemplo, que entre cultivos que usan OGM y los que no los utilizan exista una distancia superior a 200-400 metros y, por otro lado, que se respete un periodo de más de 4 días de diferencia de floración entre ambos tipos de cultivo.


Además, la contaminación de OGM puede producirse en el transporte de la materia prima hasta la fábrica. El desplazamiento de las semillas se realiza normalmente en grandes depósitos, que deben ser limpiados minuciosamente entre carga y carga (pensemos en los contenedores de barcos de gran tonelaje) para que no se produzcan contaminaciones entre las semillas con OGM y las carentes de ellos. Por último, también puede propiciarse involuntariamente esa contaminación en el procesado de los productos. Algunas empresas elaboran alimentos tanto con materias primas con OGM como sin ellos, empleando diferentes materias primas pero la misma maquinaria. Para evitar el contacto entre materias primas con OGM y sin OGM, deben limpiarse cuidadosamente esas máquinas, prestando especial atención a las tuberías y huecos difíciles.

¿Cómo se crean las plantas genéticamente modificadas?
      Se han desarrollado numerosos métodos para integrar ADN ajeno dentro de células vegetales con la finalidad de transformar o incorporar nuevas características. Los métodos más utilizados en la transformación de los cultivos agrícolas aprobados en la UE están basados en la utilización de vectores biológicos y métodos físicos. Para obtener una planta transgénica se debe introducir en el ADN de una especie información genética que provenga de otra, para lo cual se realizan los siguientes pasos:

      Primero se identifica el gen que se quiere insertar en la planta a modificar. Este gen puede provenir de otra planta, de una bacteria, de un virus o incluso de animales. Posteriormente, se aísla este gen. Una vez aislado, la introducción del gen en la célula vegetal de la planta se puede hacer mediante vectores biológicos (utilizando una bacteria como transporte) o recurriendo a métodos físicos (en el que se introduce directamente).
Vectores-biológicos
El gen aislado se introduce a un plásmido (secuencias cortas de ADN que se encuentran fuera del cromosoma). Posteriormente, esta construcción se inserta en una bacteria del Género Agrobacterium (con capacidad de infectar células de plantas). Una vez insertado, la bacteria se introduce en un medio nutritivo en el que se encuentran células vegetales pertenecientes a la planta a modificar, las cuales son infectadas por la bacteria introduciéndoles el plásmido-gen. La célula, ya con el plásmido en su interior, se multiplica en el laboratorio.

Métodos físicos

El más utilizado es el bombardeo de microbolas, que incorporan directamente el ADN dentro de la célula o tejido vegetal. En este caso, se tapizan miles de partículas metálicas microscópicas con el gen que se desea incorporar. Estos corpúsculos se introducen en un sistema denominado "pistola de genes" que dispara a las células vegetales este ADN a gran velocidad como si fueran proyectiles. Los fluidos celulares internos de las células vegetales, lavan el componente metálico y el ADN penetra en el núcleo celular donde se integra. Posteriormente, las células se multiplican en el laboratorio.


      No en todas las células vegetales en las que se ha introducido un gen, éste se incorpora de forma adecuada dentro del ADN propio de la célula. Al no poderse distinguir a simple vista una célula vegetal modificada de la que no lo está se hace imprescindible la inserción de genes marcadores que les confieran resistencia a antibióticos o herbicidas en el medio de cultivo celular. De esta forma, al aplicar sobre todas las células antibióticos o herbicidas, aquellas en las que no se haya insertado el gen de forma adecuada no presentaran resistencia, con lo que se mueren, seleccionando así las células en las que se ha formado la modificación genética. Por último, estas células, ya modificadas, se cultivan en tierra, donde crecen como plantas normales pero obteniéndose una planta modificada genéticamente.


"Frankenfish", el salmón genéticamente modificado que podría llegar al mercado

Grupos ecologistas lo ven como un riesgo al equilibrio ecologico, pero la Agencia de Alimentación de EE.U.U considera que no es un peligro

Todo parece indicar que el salmón transgénico será comercializado, pero su implicancia en el medio ambiente aún es incierta.
El salmón transgénico está cerca de ser el primer animal genéticamente modificado en llegar al paladar de millones de consumidores. El pez, creado en 1989 por la empresa Aquabounty  especializada en el rubro de la biogenética recibió el visto bueno de la Agencia de Alimentación de E.E.U.U. – FDA por sus siglas en inglés- entidad que consideró que el animal no representa un riesgo para el medio ambiente.
A lo largo de sus 23 años de existencia, el salmón transgénico se ganó varios detractores, en especial los sectores ecologistas quienes lo apodaron como “frankenfish”. Estos últimos opinan que en caso de escapar de alguna de las piscigranjas, el pez representaría una potencial amenaza para el ecosistema. Ante tal argumento, representantes de Aquabounty ven “extremadamente remoto” que esto pueda suceder ya que solo se crían hembras esterilizadas, y que además difícilmente podrían sobrevivir en ambientes distintos al de las piscigranjas en las que se desarrollan.
Quienes se oponen a que el salmón transgénico sea comercializado tienen dos meses para presentar sus alegatos a la FDA. Sin embargo Aquabounty se muestra segura que el proyecto prosperará. “Estamos encantados de que el informe ambiental sea público.
Esto supone un gran paso adelante hacia la comercialización“sostuvo Ronald Stotish, consejero legal de la empresa estadounidense.
El salmón transgénico crece mucho más rápido que sus parientes naturales. Alcanza los 100 gramos en 18 meses, mientras que los no modificados lo hacen en 30 meses. Esto se debe a que el gen introducido proveniente de una especie de salmón gigante- hace que su organismo produzca la hormona de crecimiento durante todo el año, y no solo en invierno.