jueves, 28 de noviembre de 2013

¿Cómo se crean las plantas genéticamente modificadas?
      Se han desarrollado numerosos métodos para integrar ADN ajeno dentro de células vegetales con la finalidad de transformar o incorporar nuevas características. Los métodos más utilizados en la transformación de los cultivos agrícolas aprobados en la UE están basados en la utilización de vectores biológicos y métodos físicos. Para obtener una planta transgénica se debe introducir en el ADN de una especie información genética que provenga de otra, para lo cual se realizan los siguientes pasos:

      Primero se identifica el gen que se quiere insertar en la planta a modificar. Este gen puede provenir de otra planta, de una bacteria, de un virus o incluso de animales. Posteriormente, se aísla este gen. Una vez aislado, la introducción del gen en la célula vegetal de la planta se puede hacer mediante vectores biológicos (utilizando una bacteria como transporte) o recurriendo a métodos físicos (en el que se introduce directamente).
Vectores-biológicos
El gen aislado se introduce a un plásmido (secuencias cortas de ADN que se encuentran fuera del cromosoma). Posteriormente, esta construcción se inserta en una bacteria del Género Agrobacterium (con capacidad de infectar células de plantas). Una vez insertado, la bacteria se introduce en un medio nutritivo en el que se encuentran células vegetales pertenecientes a la planta a modificar, las cuales son infectadas por la bacteria introduciéndoles el plásmido-gen. La célula, ya con el plásmido en su interior, se multiplica en el laboratorio.

Métodos físicos

El más utilizado es el bombardeo de microbolas, que incorporan directamente el ADN dentro de la célula o tejido vegetal. En este caso, se tapizan miles de partículas metálicas microscópicas con el gen que se desea incorporar. Estos corpúsculos se introducen en un sistema denominado "pistola de genes" que dispara a las células vegetales este ADN a gran velocidad como si fueran proyectiles. Los fluidos celulares internos de las células vegetales, lavan el componente metálico y el ADN penetra en el núcleo celular donde se integra. Posteriormente, las células se multiplican en el laboratorio.


      No en todas las células vegetales en las que se ha introducido un gen, éste se incorpora de forma adecuada dentro del ADN propio de la célula. Al no poderse distinguir a simple vista una célula vegetal modificada de la que no lo está se hace imprescindible la inserción de genes marcadores que les confieran resistencia a antibióticos o herbicidas en el medio de cultivo celular. De esta forma, al aplicar sobre todas las células antibióticos o herbicidas, aquellas en las que no se haya insertado el gen de forma adecuada no presentaran resistencia, con lo que se mueren, seleccionando así las células en las que se ha formado la modificación genética. Por último, estas células, ya modificadas, se cultivan en tierra, donde crecen como plantas normales pero obteniéndose una planta modificada genéticamente.


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